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Trabajo
fotográfico titulado "Flores de ciudad", de Manuel Lermas. Beneficiándome
de ese extraño placer que Manuel Lermas encuentra en las frases
célebres, voy a recurrir a una ellas para iniciar una marcha
hacia lo más presente de su trabajo. Decía William Blake
que “si un loco persevera en su locura, termina siendo un sabio”.Lermas en su fotografía, habla del azul, del rojo, del amarillo, de las texturas, de los olores, de las cosas que no están en la obra, pero que son parte de ella. Nos obliga a verlas. Habla de la forma, del tamaño, de las proporciones de las cosas. Cuida con mimo el espacio, el que utiliza y el que no utiliza, todos los espacios (los escenarios de su Realidad). Incita a que miremos, a que miremos por puro placer, un placer lúcido, que a veces supone un regalo, pero en ocasiones un castigo. Pero Manuel Lermas, persevera, lo hace de manera circular, una y otra vez, en un mismo argumento, una y otra vez hasta convencernos de que su Realidad, es la única que existe. Una Realidad sin conflictos, formal, incluso un poco cursi, que llega como consecuencia de una mirada que ha perdido por completo el sentido de la discreción. Entre Lermas y sus objetos, se establece un intercambio de palabras descarado, insolente, sexy, agotador. Esta compensación no finalizará hasta que uno de los dos lo sepa todo sobre el otro, pero no por que éste se lo haya contado, sino por que el otro lo ha tenido que descubrir poco a poco. Es entonces cuando Manuel aprovecha para cogerlo, introducirlo en su Realidad, y mostrárnoslo desierto. Siempre he pensado que si a Manuel Lermas le gustara fumar (Puros Habanos), sería un excelente director de películas “pornográficas”, y que si continua perseverando en sus argumentos, terminará siendo un sabio. Paco Mejías (creativo multidisciplinar y amigo) Inauguración: viernes, 11 de Febrero, a las 20 horas. |
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